jueves, 22 de marzo de 2012

CONSTRUCTIVISMO Y EDUCACION ESCOLAR: NI HABLAMOS SIEMPRE DE LO MISMO NI LO HACEMOS SIEMPRE DE LA MISMA PERSPECTIVA EPISTEMOLOGICA.


La evolución histórica de la psicología de la educación y de la psicología de la instrucción puede interpretarse de hecho, en buena medida, en clave desde los esfuerzos realizados desde la investigación psicológica con el fin de proporcionar una respuesta ajustada a estas expectativas ciertamente elevadas e incluso mas bien excesivas.
Dejando de lado, sin embargo, la apasionante y polémica cuestión de si globalmente la psicología ha sido, está siendo o muestra una clara tendencia a ser capaz en el futuro de satisfacer adecuadamente las expectativas de las que es objeto desde el ámbito de la educación, lo que nos interesa destacar aquí es la lógica interna y los supuestos que han presidido estos intentos.
Una manera habitual de proceder,  consiste en elegir una teoría del desarrollo, del aprendizaje, o incluso una teoría general del funcionamiento psicológico, y tomarla como punto de partida único y exclusivo para proceder a su aplicación en el ámbito educativo.
el principio de jerarquía epistemológica entre por una parte, el conocimiento psicológico, que es considerado como el conocimiento científico básico, y por otra la teoría y la práctica educativa, que constituirán mas bien un conjunto de saberes prácticos y profesionales cuya fundamentación científica sólo podría ser asegurada por la aplicación del conocimiento psicológico. El segundo principio es el que postula que, desde la psicología, y mas concretamente desde la explicación psicológica elegida como teoría de referencia, puede alcanzarse una explicación totalizadora de los procesos educativos escolares, ignorando de este modo la exigencia de una aproximación multidisciplinar que impone la propia naturaleza de estos procesos y adoptando, implícita o explícitamente, un reduccionismo psicológico que, al menos en el campo de la educación, el desarrollo de las disciplinas educativas se ha encargado de declarar obsoleto desde hace ya varias décadas.
Desde el punto de vista educativo, la idea-fuerza tal vez más  potente también la más ampliamente compartida es la que se refiere a la importancia de la actividad mental constructiva de las personas en los procesos de adquisición del conocimiento.
Trasladada al ámbito de la educación escolar, la idea-fuerza del constructivismo conduce a poner el acento en la aportación constructiva que realiza el alumno al propio proceso de aprendizaje.
Así, y por citar sólo los ejemplos más conocidos y más frecuentes, encontramos propuestas constructivistas en educación que buscan la complementariedad entre la teoría genética de Piaget y los enfoques del procesamiento humano de la información.
Las teorías constructivistas del desarrollo y del aprendizaje son interpeladas, son interrogadas, a partir de la problemática propia y específica de la educación escolar, exactamente de la misma manera que son interpeladas e interrogadas otras disciplinas educativas y la misma práctica. Esta interpelación conduce a identificar una serie de principios explicativos que, además  de aportar una respuesta a las cuestiones planteadas contribuyen a profundizar y comprender mejor la naturaleza de la educación escolar las funciones que cumple en el desarrollo y la socialización de los seres humano, y los rasgos que diferencian actividades educativas escolares de otros tipos de prácticas educativas.
Como puede apreciarse, la diferencia no estriba en las teorías psicológicas de referencia que son las mismas sino el hecho de que sus aportaciones aparecen filtradas por un nuevo elemento que actúa como tamiz y que no tiene que ver, en principio, con las teorías psicológicas de referencia, sino ,mas bien como una toma de postura, con un posicionamiento claro y explícito sobre la naturaleza en funciones y características de la educación escolar.
Llegamos a ser quienes somos, cada uno y cada una con unos rasgos idiosincrásicos y diferenciales, gracias a que podemos incorporarnos a una matriz social y cultural que nos permite formar parte de un grupo humano y compartir con los otros miembros del mismo un conjunto de saberes y formas culturales.
En cuanto a las características propias y específicas de la educación escolar, la concepción constructivista de la enseñanza y del aprendizaje sitúa el punto de partida de la reflexión en la existencia de unas instituciones específicamente pensadas, diseñadas, construidas y organizadas para acogerla: las escuelas, los colegios, los institutos y, en general, los centros educativos.

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