No por casualidad recordamos las canciones que nos enseñaron padres y abuelos en nuestra niñéz y, al cantárselas hoy a nuestros propios hijos nos es difícil evitar revivir recuerdos, aromas, sensaciones pasadas.
Cuando les cantamos a nuestros hijos, cuando cantamos con nuestros hijos seguramente ni nos damos cuenta de todo lo que les estamos brindando además de un momento de diversión. Les brindamos afecto y dedicación. Las canciones son ideales para comunicarnos con ellos, para ponernos “en sintonía”, para llegar a ellos y conectarnos de una manera muy especial y emocional. Cantarles la letra a nuestro bebe; más adelante compartirla al ritmo de la música, nos une a ellos.
Las canciones son además un medio privilegiado para transmitirles conocimientos. A través de la letra y el ritmo los bebes incorporan jugando y con mayor facilidad muchisimos conceptos. Es mucho más fácil recordar una canción que un texto. Esto se debe a que las canciones refuerzan la memoria. Algunas estructuras linguísticas se fijan más facilmente en la memoria acompañadas de música. Uno de los motivos es que el aprendizaje se realiza reforzado por un fuerte significado afectivo.
Las canciones nos cautivan. Nos invitan a imaginar, a crear, a sentirmos libres mientras nos enseñan y nos cuentan sobre el mundo y sus historias.
Aprender cantando además permite a tu bebe involucrarse plenamente, lo ayuda a acrecentar su vocabulario y pulir su dicción.
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